Cada verano se repite el mismo patrón en consulta: esguinces de tobillo en la playa, tirones musculares en la primera carrera tras meses de sedentarismo, mareos por calor y, el gran infravalorado, dolores de espalda que empiezan en una maleta o una tumbona y terminan cronificándose. Repasamos qué dice la evidencia sobre cada una de estas lesiones y por qué el enfoque con el que se tratan marca la diferencia entre resolver el episodio o repetirlo cada año.

1. El verano no es solo cambio de tiempo: es cambio de carga
El aumento de temperatura, el cambio de calzado, el terreno irregular (arena, rocas, tarima de piscina) y la variación brusca en el volumen de actividad física convierten el verano en la época del año con mayor incidencia de lesiones musculoesqueléticas agudas. El problema no suele ser “mala suerte”, sino una sobrecarga acumulada sobre tejidos que no estaban preparados para el nuevo estímulo: se pasa de la silla de oficina a correr diez kilómetros en la arena, o de dormir en un colchón conocido a hacerlo en un hotel, un coche o una tienda de campaña durante dos semanas seguidas.
2. El esguince de tobillo: la lesión más frecuente del verano
Caminar descalzo o con chanclas sobre superficies irregulares reduce la información propioceptiva y aumenta el riesgo de inversión forzada del tobillo. En la fase aguda, el reto clínico es diferenciar un esguince ligamentoso de una fractura sin someter al paciente a radiografías innecesarias: las Reglas de Ottawa siguen siendo, más de dos décadas después, la herramienta de cribado con mejor sensibilidad para esta decisión [1]. El error más habitual no es el diagnóstico, sino el tratamiento posterior: inmovilizar en exceso retrasa la recuperación funcional. La evidencia respalda la carga progresiva y controlada desde los primeros días, no el reposo prolongado.
3. Roturas y sobrecargas musculares: el precio de “ponerse en forma” de golpe
La combinación de fatiga y cambios bruscos de intensidad es, según la literatura biomecánica reciente, uno de los factores que más incrementa la tensión pico sobre la musculatura isquiotibial durante gestos de aceleración y sprint [2]. Esto explica por qué las lesiones musculares de verano no aparecen solo en deportistas de alto nivel: cualquier persona que retoma el running, el pádel o el fútbol después de meses de inactividad reproduce el mismo mecanismo de fatiga-sobrecarga. La rehabilitación basada en ejercicio terapéutico dosificado y progresivo, sin depender de tecnología pasiva como único recurso, sigue siendo el pilar con mayor respaldo para un retorno seguro a la actividad.
4. Calor y deshidratación: el enemigo invisible del rendimiento
El verano de 2024 volvió a dejar cifras que conviene tener presentes: se estiman más de 62.000 muertes relacionadas con el calor en Europa ese año, una cifra que consolida una tendencia al alza frente a 2023 [3]. A nivel deportivo y clínico, la respuesta institucional ha ido en la misma dirección, con planes específicos de protección frente al calor para la actividad física organizada que incluyen aclimatación progresiva, ajuste de horarios y pausas de hidratación [4]. Un matiz importante que suele perderse en la divulgación genérica: la relación entre calambres musculares, deshidratación y desequilibrio electrolítico es más compleja de lo que sugiere el mito de “bebe bebida isotónica y se soluciona”. La revisión clásica de Noakes ya mostraba que los calambres por ejercicio pueden originarse por fatiga neuromuscular más que por una alteración electrolítica específica, lo que cambia el enfoque preventivo real: acondicionamiento y gestión de la fatiga, no solo reposición de sales.
5. El eslabón que casi nadie valora: la columna en verano
Aquí está la parte que en ONURA tratamos de forma diferente. Mientras el tobillo y el músculo acaparan la atención, la columna acumula en silencio una de las mayores cargas asimétricas del año: maletas cargadas de un solo lado, horas sentado en el coche o el avión con apoyo lumbar inexistente, tumbonas y hamacas que fuerzan una lordosis cervical sostenida, colchones desconocidos en cada alojamiento y deportes acuáticos como el pádel surf, el bodyboard o el esquí acuático que exigen extensión lumbar repetida sin preparación previa.
El patrón clínico que más vemos no es una patología estructural nueva, sino la reagudización de un déficit de control lumbopélvico ya existente. La evidencia en deportistas con dolor de cadera, ingle y zona lumbar concurrente muestra que estos cuadros comparten un perfil clínico común, ligado a limitaciones de movilidad de cadera y control motor lumbopélvico, y que responden bien a un abordaje conservador basado en terapia manual dirigida y ejercicio progresivo, sin necesidad de cirugía [5]. Tratar estos episodios como “una lumbalgia más de verano” sin una valoración diferencial es, precisamente, lo que perpetúa la recurrencia año tras año.
6. Cómo lo abordamos en ONURA
En ONURA no tratamos el síntoma de temporada, tratamos la causa mecánica que lo generó. Eso significa: valoración diferencial real (no protocolo genérico), ecografía musculoesquelética cuando aporta información diagnóstica, y un programa de ejercicio terapéutico individualizado con criterios de progresión objetivos. El objetivo no es que el paciente “se le pase” el esguince o la lumbalgia antes de septiembre, sino que no vuelva a aparecer el próximo verano.
Referencias bibliográficas
- Daş M, Temiz A, Çevik Y. Implementation of the Ottawa ankle rules by general practitioners in the emergency department of a Turkish district hospital. Ulus Travma Acil Cerrahi Derg. 2016;22(4):361-4. DOI: 10.5505/tjtes.2016.72662.
- Liu Y, Li Q, Yang C, Wan X. The effect of fatigue on peak strain of hamstring muscles in dominant and non-dominant sides during sprinting: a pre-post intervention study. BMC Musculoskelet Disord. 2026;27(1). DOI: 10.1186/s12891-026-09699-9.
- Janoš T, Quijal-Zamorano M, Shartova N, et al. Heat-related mortality in Europe during 2024 and health emergency forecasting to reduce preventable deaths. Nat Med. 2025;31(12):4065-4074. DOI: 10.1038/s41591-025-03954-7.
- Schneider S, Hinn SS, Mirow J, Nakoinz A. [Das Muster-Hitzeschutzkonzept für den organisierten Sport des Bundesministeriums für Gesundheit]. Bundesgesundheitsblatt Gesundheitsforschung Gesundheitsschutz. 2026;69(7):831-839. DOI: 10.1007/s00103-026-04222-w.
- Short S, Short G, Strack D, Anloague P, Brewster B. A combined treatment approach emphasizing impairment-based manual therapy and exercise for hip-related compensatory injury in elite athletes: a case series. Int J Sports Phys Ther. 2017;12(6):994-1010.
- Noakes TD. Fluid and electrolyte disturbances in heat illness. Int J Sports Med. 1998;19 Suppl 2:S146-9. DOI: 10.1055/s-2007-971982.
